jueves, 17 de noviembre de 2011

Blanca Navidad



  Blanca es casada, algo mayor pero no lo suficiente, se acuesta con Martina. Ellas juntas tienen la capacidad para envolver las noches como un Caramelo saboreando hasta la despedida, a veces cuando Rómulo no está Martina hace visitas extramatrimoniales, a Blanca le gusta experimentar, Martina es su primer roció lésbico. Le sorprende que la vagina de Martina sea tan grande, su abuelita le decía que ella tenía la vagina de una chivita, pequeñita, angosta, donde la ranura comienza más abajo que de costumbre. 

 Esa noche fueron al cine, Martina estaba furiosa por la cantidad de gente ignorante, troglodita, iletrados y atrasados mentales que van al cine a conversar, reírse, burlar, dañando su película, perdiendo la inversión realizada en la taquilla sin lograr que alguno de los trabajadores del cine en verdad tuviese la valentía requerida para retirar a este público de la sala. Blanca es la calma, el silencio, el abrazo, le recuerda que solo se verán este miércoles porque Romulo vuelve, que hicieran gratos sus momentos, la invito al motel, ese de camas de cemento con un colchón en forma de corazón donde a Blanca le quedan los pies afuera por ser muy alta, se besaron, Martina se acomodo encima de su trasero, le rozaba los labios por la espalda, pesaba el olor de su cuello, de repente en un gemido le sujeta fuerte el cabello, logra separarle las piernas dejando su trasero expuesto, descubierto, abierto, palpando con su lengua desde allí hasta donde comienza su pequeña ranura, se sumergieron en un tobo de colores pélvicos, así estuvieron por dos horas y ninguna lo había notado, cuando terminaron no hubo tiempo para mas abrazos, esos ya dolían mucho, venciéndolas el sueño, se levantaron al otro día, a las diez de la mañana, se vistieron en dos minutos, se maquillaron de osadía para llamar a un taxista que las llevaría a comprar el almuerzo y un regalo para Rómulo, hasta el próximo viaje!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

ELLAS

Se veían  escapadas de sus maridos una que otra noche para bañarse con Martina en la piscina  de plástico azul con escaleritas  que tenia ella en su patio, allí festejaban la nostalgia de la soltería, el frutero alto con pies grandes, ellas eran las aristócratas, las extraordinarias expertas en colorete, estilistas y buen vino.
No quiero que Alejandro me toque, invento dolor de espalda, de muelas, una vez le dije que copular era maligno ante los ojos del señor. El muy creyente me creyo! ― Ebria Theresa del vinotinto.
Nunca le regalen huevos de codorniz a una mujer, a ninguna mujer. Es mas no les crean que son buenas, ninguna mujer es buena ― Repite Martina borracha del ron
Marife hedionda de vinorosado les grita ― No se compren un peso o serán esclavas de el, todas las mañanas iran directo al peso, el lunes pesaran 58, el martes 56, el domingo 60. Gracias a dios que el mio se jodio!
Lucia la interrumpe palida del vino blanco ― Mi esposo se acaricia “Jugando” con su mejor amigo.
El silencio duro diez segundos y theresa pregunto:
 ¿A quien demando por fraude? ¿Quién coño fue el que invento que si nos casábamos seriamos felices para siempre?
Susanita, la amiga de Mafalda, responde lucia  cagada de la risa.
Martina se servia el otro trago, seco como los siete anteriores repitiendo a duras penas: ― Tampoco les regalen prefumes, películas o libros, las muy perras se los arruinaran, es que las mujeres son letales!
­­A lo que lucia contesta:
Es muy ordenado, va a la manicurista y me dice que si le meto un solo dedito no le molestaría.
Marife mira a lucia, hace en su cara un expresión de amargura aconsejandole ­­ ― No permitas que tu marido se compre un playesteichon o se arruinara tu vida sexual.
Theresa vibrante, feliz por el efecto irremediable de los tanino alzo su copa y brindo : ―  Entonces comprare un xbos, un wii, cualquier cosa con botones para que no tenga que tocarme.

Asi continuaron 12 botellas después  cada una sin escuchar a la otra, cada una mas ebria que la otra, mas hermosa que la otra, mas infeliz que la otra.